martes, 2 de diciembre de 2008

VI

Y creo que es eso lo que una vez más te hizo dar un paso adelante, te hizo reírte de vos mismo. Siempre tan ilusa, siempre tanta simpleza en un disfraz ilegible, cuando uno no es solo aparenta, cuando uno no es solo intenta. Dejen de gritarlo, ya los oí, pero se que no, se que es temprano para hablar aún. Dejen que camine, dejen que hasta quizás me aleje corriendo, solo preciso (suspiro) solo eso necesitas. Y un día creaste un castillo repleto de ladrillos, pero olvidaste de poner esa escalera porque alguien te llamó en ese mismo momento, y la mitad de tu mundo quedo a una distancia inalcanzable, a una distancia tan lejana. Con bollos de papel de a poco estás creando una montaña, que con solo pisarla consigues desarmarla, y una nueva fantasía se hace añicos bajo tu nariz. Acabas escupiendo paredes de impotencia y descubres que, solo tu mente inventa, inventó que tu vida no era más que un día, invento que alguna vez todo había acabado. Fue capaz de inventar que la persona que más quisiste te perdonó, te abrazó. Inventaste que el se acerco y besó tu mano. Solo pasaron tres días, porque como dijo Wilde, cuando uno está enamorado, empieza por engañarse a si mismo y acaba engañando a los demás. Y así fue como llegaste, y besaste mi mejilla, porque los sueños se cumplen, pero no tal cual uno los imagina, incluso, a veces se cumplen exactamente al revés de cómo lo habías querido. Dale, encontrale la vuelta.

Alma.

No hay comentarios: