En un segundo, todos los sucesos importantes en tu vida pasaron por tu mente, uno, dos, tres... Llegaste con tus pensamientos tan lejos como el espacio lo permitió, por un segundo, alcanzaste las estrellas en el área de la lucidez, aquella que hace tanto habías dejado posada sobre una mesa, olvidada. Sorprendentemente por ese instante, fue insignificante lo aprendido en el transcurso de tu vida, solo te importaron escenas, gente que pisó la linea de tu pasado, y algunos que ozaron pisarla y se atreven el día de hoy a continuar sobre ella, que van y que vienen atravesando aquella franja, esas personas que solo dos veces en la vida y accidentalmente se posan sobre ella, en un viaje en colectivo, en una fiesta con mucha gente. Y esas personas, que a pesar de no intentarlo, produjeron un cambio asombroso en tu persona, porque vos ya no sos quien fuiste ayer. No solo tu cuerpo paso por miles de transformaciones, tu mente es un diamante que según la ocasión muestra una de sus tantas caras. Te gustaron más o menos ciertas cosas, artistas, pinturas, colores, comidas, olores, porque ayer mi flor favorita era el jazmín, pero hoy, mi flor favorita sos vos. Y entonces, te surgió una incógnita insistente sobre todas las demás cosas, que será mañana? si hoy para vos el cielo es azul y quizás mañana lo veas rojo, tal vez lo veas pero te niegues a gritar que te alumbra cada día, que es ese mismo sol el que te da vida. Muchas veces no te atreverás a aceptar que salir a la calle, a ese lugar mediocre y hediondo, a esa superficie de hollín, a ese aire súper poblado de humo, salir a ese lugar te da vida, te muestra colores y aunque tenga ese montón de basura, tiene aquello ese detalle que siempre te saca una sonrisa. Te va a volver a dar bronca, como tantas veces antes ver esa gente con cara de odio, esa gente que refleja todos sus problemas en su vida, que si se cruza con la tuya, te borra la sonrisa. Pero te vas a acordar, de esa chica que cuando tenías 4 años y pasabas caminando de espaldas a un metro de distancia de tu mamá, te miró y te sonrió, y vos, con tu sonrisa le dijiste que su rostro iba a estar en tu cabeza por el resto de los días. Pensás que quizás, con suerte un día te la cruces en un viaje a Europa, y te vea pasar, se quede parada y se le corte la respiración unos instantes, te sonría nuevamente, y aunque vos no seas la que se acuerde de ella, te va a provocar esa sonrisa que vos le sacaste a ella, porque estaban en deuda y ella ya habría saldado la deuda. Y después de este análisis te cae la ficha, cuantas cosas regalaste, que para vos eran insignificantes, pero para el, para ella, fueron manos tendidas en una caída, manos que a vos dar, te costo el precio de nada, de la mismísima nada. Cuanta gente estará en deuda con vos y peor aun, a cuanta gente le deberás algo vos. Quizás le debas algo, a ese taxista con cara de enojado, que casi te pisa cuando estabas cruzando Av. Santa Fé, o quién sabe, tal vez el te deba algo a vos.
Alma
