viernes, 19 de diciembre de 2008

IX


En un segundo, todos los sucesos importantes en tu vida pasaron por tu mente, uno, dos, tres... Llegaste con tus pensamientos tan lejos como el espacio lo permitió, por un segundo, alcanzaste las estrellas en el área de la lucidez, aquella que hace tanto habías dejado posada sobre una mesa, olvidada. Sorprendentemente por ese instante, fue insignificante lo aprendido en el transcurso de tu vida, solo te importaron escenas, gente que pisó la linea de tu pasado, y algunos que ozaron pisarla y se atreven el día de hoy a continuar sobre ella, que van y que vienen atravesando aquella franja, esas personas que solo dos veces en la vida y accidentalmente se posan sobre ella, en un viaje en colectivo, en una fiesta con mucha gente. Y esas personas, que a pesar de no intentarlo, produjeron un cambio asombroso en tu persona, porque vos ya no sos quien fuiste ayer. No solo tu cuerpo paso por miles de transformaciones, tu mente es un diamante que según la ocasión muestra una de sus tantas caras. Te gustaron más o menos ciertas cosas, artistas, pinturas, colores, comidas, olores, porque ayer mi flor favorita era el jazmín, pero hoy, mi flor favorita sos vos. Y entonces, te surgió una incógnita insistente sobre todas las demás cosas, que será mañana? si hoy para vos el cielo es azul y quizás mañana lo veas rojo, tal vez lo veas pero te niegues a gritar que te alumbra cada día, que es ese mismo sol el que te da vida. Muchas veces no te atreverás a aceptar que salir a la calle, a ese lugar mediocre y hediondo, a esa superficie de hollín, a ese aire súper poblado de humo, salir a ese lugar te da vida, te muestra colores y aunque tenga ese montón de basura, tiene aquello ese detalle que siempre te saca una sonrisa. Te va a volver a dar bronca, como tantas veces antes ver esa gente con cara de odio, esa gente que refleja todos sus problemas en su vida, que si se cruza con la tuya, te borra la sonrisa. Pero te vas a acordar, de esa chica que cuando tenías 4 años y pasabas caminando de espaldas a un metro de distancia de tu mamá, te miró y te sonrió, y vos, con tu sonrisa le dijiste que su rostro iba a estar en tu cabeza por el resto de los días. Pensás que quizás, con suerte un día te la cruces en un viaje a Europa, y te vea pasar, se quede parada y se le corte la respiración unos instantes, te sonría nuevamente, y aunque vos no seas la que se acuerde de ella, te va a provocar esa sonrisa que vos le sacaste a ella, porque estaban en deuda y ella ya habría saldado la deuda. Y después de este análisis te cae la ficha, cuantas cosas regalaste, que para vos eran insignificantes, pero para el, para ella, fueron manos tendidas en una caída, manos que a vos dar, te costo el precio de nada, de la mismísima nada. Cuanta gente estará en deuda con vos y peor aun, a cuanta gente le deberás algo vos. Quizás le debas algo, a ese taxista con cara de enojado, que casi te pisa cuando estabas cruzando Av. Santa , o quién sabe, tal vez el te deba algo a vos.

Alma

martes, 2 de diciembre de 2008

VIII

Es increíble como una conversación te hace dar cuenta de tantas cosas, cosas que hace tiempo tu inconciente había pensado, que se habían escurrido por tus dedos a través de un teclado para acabar siendo publicados en este lugar, y es que solo me llevo dos minutos releer justo en ese preciso instante todo lo que alguna vez escribí y me sorprende que a pesar de todo lo distinto que es el mundo hoy para mi es completamente claro el panorama para alguna parte de mi ser. Como ya dije antes, siento que tengo mucho que decir y no tengo manera de sacarlo, porque tengo ganas de gritárselo al mundo y también se que ese mundo no lo va a sentir como yo, necesito escupirlo en la cara de alguien que pueda seguirme de alguien que pueda sonreírme por el descubrimiento y llorar de felicidad por el progreso. Pero es que ni yo puedo llorar de felicidad, porque me siento completamente absorta. E insisto, creo que todo está tan difuso y lo observo en la realidad y noto la claridad de todo. Y es algo que ya sintió el mundo y me corresponde ahora.
Sonrío porque me tocó vivir y soy conciente de todas las malditas cosas por las que podría ser el ser humano más pesimista, pero no puedo evitar sonreírme. Porque hoy soy más que ayer, y estoy segura que mañana voy a ser más de lo que soy hoy.

Alma.

VII

Es sorprendente como vivimos meses en dos días, el mundo en si mismo, con su propia esencia que en gran parte somos nosotros, todos nosotros, es una obra de arte imposible de evitar mirar, porque tampoco queremos dejar de hacerlo. Las veinte mil millones de personas que habitan la tierra forman el todo del que siempre queremos formar parte un poco más. Cada día conocemos algún nuevo personaje que activa nuestra mente, siempre atraemos miradas que nos resultan necesarias, que son como una carga a la batería interna de cada uno. Y los sentimientos que solo se transmiten por ondas invisibles a través de un mecanismo inalámbrico, siempre nos generan sonrisas, penas, sustos. El cruzarte con prototipos ideales, que descubrís lo ideales que son en el momento en que te los cruzas, porque si no, no serían prototipos. Tus propios movimientos instantáneos, el trabajo de tu misma mente te sorprende. Está todo echo tan independiente, que nos cuesta abrir lo suficiente los ojos para observarlo. Porque en realidad, vos haces lo que querés hacer, y nadie te impedirá ese momento de satisfacción en el que pisaste las hojas secas de los árboles, cuando saliste a bailar bajo la lluvia o cuando cantaste a gritos tu canción favorita. Siempre buscamos estirar los brazos un poco más del diámetro que tienen, y creemos que no podemos hacerlo porque tenemos una pared en frente, y si querés, puedo facilitarte un martillo para destruir esa pared, pero difícil me va a resultar un implante para estirar tu brazo. Sonreír por lo que somos, no por lo que podríamos ser.

Alma.

VI

Y creo que es eso lo que una vez más te hizo dar un paso adelante, te hizo reírte de vos mismo. Siempre tan ilusa, siempre tanta simpleza en un disfraz ilegible, cuando uno no es solo aparenta, cuando uno no es solo intenta. Dejen de gritarlo, ya los oí, pero se que no, se que es temprano para hablar aún. Dejen que camine, dejen que hasta quizás me aleje corriendo, solo preciso (suspiro) solo eso necesitas. Y un día creaste un castillo repleto de ladrillos, pero olvidaste de poner esa escalera porque alguien te llamó en ese mismo momento, y la mitad de tu mundo quedo a una distancia inalcanzable, a una distancia tan lejana. Con bollos de papel de a poco estás creando una montaña, que con solo pisarla consigues desarmarla, y una nueva fantasía se hace añicos bajo tu nariz. Acabas escupiendo paredes de impotencia y descubres que, solo tu mente inventa, inventó que tu vida no era más que un día, invento que alguna vez todo había acabado. Fue capaz de inventar que la persona que más quisiste te perdonó, te abrazó. Inventaste que el se acerco y besó tu mano. Solo pasaron tres días, porque como dijo Wilde, cuando uno está enamorado, empieza por engañarse a si mismo y acaba engañando a los demás. Y así fue como llegaste, y besaste mi mejilla, porque los sueños se cumplen, pero no tal cual uno los imagina, incluso, a veces se cumplen exactamente al revés de cómo lo habías querido. Dale, encontrale la vuelta.

Alma.

V

Te enfrentas a la vida, una nueva vez, cada día. Escapando sin camino concluso, sin saber exactamente hacia que punto cardinal será tu próximo paso, sin saber cuantas paredes estamparas contra tu nariz. Juventud, así se llama, casi lo único, casi lo mejor, aquello que alguna vez acaba. Cuando no sabes e intentas aprender, una vez aprendido ya no existe, porque no es. Lo que será enterarse de como se forma el mundo. Extraño
y a la vez
hermoso.

Alma.