jueves, 11 de junio de 2009
Quinto Episodio
Casi tan repugnante el sabor en la boca como ayer, ya esta suficiente. Vos con tu idiotez, con tu cerebro macabro y entre cruzado te paras frente a mi con esa cara de bobo, y con esa maldita mirada con que todos los días, etc... me miras fijo, me miras y ya lo conseguiste, me perdí, me ahogaste, me sumergiste bajo esas olas saladas que solo te hacen arder los ojos y te golpean contra el suelo, te revuelcan, te llenan de arena, de tierra, con sangre en alguna rodilla, con el pelo desordenado. Pero que placer ir a la playa y meterse al mar, que placer mantener esa conexión algunos segundos más, uno más, dos más... Y entro en ese juego de azar, ahora me preguntás ¿suerte o verdad? Vos tan ingenuo, nunca te das cuenta que sé cual es la trampa antes que me lo digas, lo leo en las curvaturas de tu boca, en la tensión de tus caricias, te descubro la mano, más alta, más baja. Y entonces soltás mi mano, te arrodillas y pedís perdón. Una vez más me resigno a la mente, a las discordias, a las dudas y a los trucos, ya conozco la historia, y mañana también. Si, mejor mañana.
martes, 9 de junio de 2009
Cuarto episodio
Que cosa la vida no?, y vos que pasas por enfrente y seguís caminando como si nada, si te viera tu madre. Yo me siento, termino mi cigarrillo... ya me aburrí de la repetida situación el se acerca, sus pasos comienzan un síncopa desorganizado al vislumbrar el rostro de ella, ella lo vio, en verdad lo vio hace tiempo porque se sentó ahí a terminar su cigarrillo solo para esperar que el destino sea bondadoso con ella y haga que por alguna extraña razón el salga de su casa y doble a la derecha, y así fue... no siempre es, muchas veces se sienta y fracasa, pero esta vez no, otra de las tantas que también no. Estábamos en sus pasos sicopaseados desordenadamente, y entonces el no sabe si mirarla, ella lo vio?, si lo vio no puede seguir, ¿pero si no lo vio y se entrega con espozas al teórico enemigo? No, ella no puede verlo, la calle está muy oscura ( No recuerda las virtudes felinas de su enemiga ), el decide mejor cruzar, y así lo hace, ella se sonríe, pero no es verdad, es una de esas sonrisas que dicen " Te agarré! " pero tras pensarlo algunos segundos uno siempre tiende a pensar que es una pena haber pillado a la rata con el queso, porque si no hubiese visto a la rata podría pensar que el queso solo se desintegró por acción natural y que no hay ratas... hubiese sido bueno que ella no viera a la rata, que no hubiera escuchado los nervios de el en sus pasos, hubiese sido perfecto no haberse sentado a fumarse un cigarrillo justo ahí para verlo pasar de esa manera, con los pies entrelazados y la vista perdida en lo que sea que este lejos suyo. Y ella se levanta mientras piensa tanto, maldita rata, bien podrías ser mi amiga y convivir con mi locura, y entonces, nos queda riamos largas horas durante las noches hablando y riendo, contándonos lo extrañas y extravagantes que son las vueltas de la vida... Que las hojas de los árboles caen flotando, con un sonido tan leve al tocar el suelo, y quedan tan perfectas para la planta de nuestros pies, que las pisan, saltan sobre ellas y las hacen crujir y recrujir y las pisotean hasta que no son más que migajas de lo que alguna vez fueron. Sería lindo, además te abriría la puerta, saldrías a jugar cuanto gustes, podrías tener otras amigas ratas, quizás hasta otra familia en alguna otra casa, pero como toda rata, primero aceptas el queso, y después te cuentan que con queso te cazan, y desconfiás, desconfiás de la fiel mano que solo te daba de comer.
En otras palabras, el la ignoró y ella se indignó, se imagino tan bien con esa remera que la deseó con todo su ser, como toda mujer hizo lo imposible por conseguirla, por hacerla, por encontrarla, por robarla, por comprarla, pero la remera únicamente pudo sentir la suavidad de sus manos y no de su torzo.
Y un adiós es algo tan claro que con silencios es difícil de expresar. Así que ella decidió levantarse y cuando dio un paso una ola de pensamientos la ahogó, como todo momento tenso se divide entre el si y el no, y ella no sabe si si o si no... enfrentarse a aquel dilema, y ver ese oscuro camino en el bosque que te dice que si, que te dice que no. Stop, el se da cuenta que ella se levanta y no puede seguir caminando tan confundido y sus opciones están entre correr y esconderse detrás de un auto o de un árbol o bien, se para mira sus pies y le da pena la cara de sus zapatillas, y entonces se averguenza de si mismo, que sabe que todo dueño es igual a sus zapatillas. La mira y le sonríe, la besa... Ella no entiende, pero ya le da igual, sus labios bebieron una vez más de aquella dulce droga, casi como la miel, una mezcla de miel y chocolate, con un poco de manzanilla y una hermosa petunia para perfumar el bocado. Y se sonríen otra vez como ayer, ella suspira y se golpea la cabeza, siempre parloteando tu cerebro se dice a si misma. El sonríe para sus adentros y se dice, safaste, ni se dio cuenta que casi metía la pata.
Y se van...
En otras palabras, el la ignoró y ella se indignó, se imagino tan bien con esa remera que la deseó con todo su ser, como toda mujer hizo lo imposible por conseguirla, por hacerla, por encontrarla, por robarla, por comprarla, pero la remera únicamente pudo sentir la suavidad de sus manos y no de su torzo.
Y un adiós es algo tan claro que con silencios es difícil de expresar. Así que ella decidió levantarse y cuando dio un paso una ola de pensamientos la ahogó, como todo momento tenso se divide entre el si y el no, y ella no sabe si si o si no... enfrentarse a aquel dilema, y ver ese oscuro camino en el bosque que te dice que si, que te dice que no. Stop, el se da cuenta que ella se levanta y no puede seguir caminando tan confundido y sus opciones están entre correr y esconderse detrás de un auto o de un árbol o bien, se para mira sus pies y le da pena la cara de sus zapatillas, y entonces se averguenza de si mismo, que sabe que todo dueño es igual a sus zapatillas. La mira y le sonríe, la besa... Ella no entiende, pero ya le da igual, sus labios bebieron una vez más de aquella dulce droga, casi como la miel, una mezcla de miel y chocolate, con un poco de manzanilla y una hermosa petunia para perfumar el bocado. Y se sonríen otra vez como ayer, ella suspira y se golpea la cabeza, siempre parloteando tu cerebro se dice a si misma. El sonríe para sus adentros y se dice, safaste, ni se dio cuenta que casi metía la pata.
Y se van...
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